Los Países Bajos

países bajosLos Países Bajos, que comprendían a Holanda, Bélgica y Luxemburgo, habían pertenecido a Austria durante la Edad Media y en el siglo XVI fue España las que los tuvo bajo su dominio. Carlos V fue un monarca aceptado como gobernante natural, pues nació en Gante y se crió en el Condado de Flandes. Esta situación cambió cuando en 1556, fue coronado su hijo, Felipe II, quien era considerado como un extraño, que sólo defendía los intereses españoles.

Los Países Bajos era una región sumamente importante para la economía española, pero muy conflictiva religiosa y políticamente. Guillermo de Orange, estatúder (Jefe Supremo) de las provincias holandesas de Holanda, Zelanda y Utrecht, se opuso junto a otros nobles holandeses a la política despótica que desarrollaba Felipe II. Frente al calvinismo de los Países Bajos, España, católica, creó allí diecisiete pequeños obispados, reemplazando los tres poderosos existentes, e introdujo la orden de los jesuitas, reforzando además su control por medio de efectivos militares. Además, Felipe II nombró como presidente del Consejo de Estado de Flandes, al cardenal Granvela y estableció la Inquisición.

En 1559, Margarita de Parma, hermana de Felipe II fue nombrada gobernadora de los Países bajos. Siete años después, en 1564, los nobles le presentaron el compromiso de Breda, con el fin de obtener la libertad de cultos y la supresión de la Inquisición. Si bien Margarita de Parma era partidaria de llegar a un acuerdo con la nobleza local, Felipe II se negó absolutamente a la posibilidad de concederles la libertad religiosa.

El 15 de agosto de 1566 la tensión estalló e iglesias y conventos fueron saqueados. El rey Felipe II envió un gran ejército al mando del duque de Alba para reestablecer el orden. Desafortunadamente, la llegada de este contingente militar a Bruselas, el 28 de agosto de 1567, no hizo más que agravar el caos, provocando la dimisión de Margarita que ya había logrado contener la situación.

Guilermo de Orange debió exiliarse en Alemania, siéndole embargadas sus posesiones, al no comparecer ante el llamado del tribunal inquisitorial. Su hermano, Luis de Nassau, se enfrentó a las tropas españolas, el 23 de mayo de 1568, en la batalla de Heiligerlee, que fue la primera del conflicto bélico y que culminó con la victoria de los rebeldes. Sin embargo luego serían los españoles los vencedores en la batalla de Jemmingen, con una aplastante victoria. Guillermo de Orange nuevamente se exilió en Alemania.

La guerra continuó con victorias y derrotas de ambos bandos hasta que, en 1576, católicos y calvinistas deseosos de terminar con la violencia, se reunieron y suscribieron la pacificación de Gante. Su propósito era lograr el retiro de las tropas españolas de los Países Bajos, la amnistía para los detenidos holandeses, y una mayor autonomía administrativa. Para solucionar los cada vez más complicados problemas, fue nombrado regente don Juan de Austria, quien trató de otorgar ciertas concesiones que fueron insuficientes para satisfacer las peticiones de los rebeldes. La paz duró poco y los tercios militares fueron nuevamente traídos al país, a fines de 1577.

Al fallecer Juan de Austria en octubre de 1578, su lugar fue ocupado por Alejandro de Farnesio, quien logró controlar a los nobles católicos del sur, quienes se sentían amenazados por la intolerancia religiosa, que ahora mostraban hacia ellos los calvinistas, mientras los burgueses calvinistas del norte, seguían sublevados. El 5 de enero de 1579, algunas provincias del sur de los Países Bajos (El condado de Hainaut, Artois, Lille, Douai y Orchies) firmaron la Unión de Arras, donde reconocían la soberanía de Felipe II, y como única religión a la católica, si bien pretendían la expulsión del ejército extranjero, y restablecer los privilegios. Las provincias de Namur, Luxemburgo y el Ducado de Limburgo, no lo suscribieron a pesar de estar de acuerdo. En mayo de 1579, por el tratado de Arras las provincias del sur se integraron en forma definitiva al estado español. Esto provocó la reacción de las provincias del norte que lideradas por Guillermo de Orange firmaron la Unión de Utrecht, el 23 de enero de 1579. Si bien no se desconocía el poder del rey, se exigía el respeto a las tradiciones provinciales, la tolerancia religiosa y la unión militar. Guillermo de Orange fue declarado fuera de la ley, y se fijó un precio a su vida. En La Haya, el 26 de julio de 1581, las provincias declararon su independencia formal.

En 1598, los Países Bajos quedaron en manos de la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia y del archiduque Alberto, su futuro esposo, concediéndoles una semi-independencia, que las provincias del norte no aceptaron. En 1609, bajo el reinado de Felipe III se reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Norte, firmándose, el 9 de abril, en Amberes, la Tregua de los Doce Años. En 1621, se reanudó la guerra, bajo el reinado de Felipe IV. En 1625, coincidiendo con la llegada de recursos desde América, que permitió mayor inversión militar, los españoles tomaron Breda. La guerra de los Teinta Años, finalizó en Westfalia en 1648. Fue a partir de entonces, que España, se preocupó por terminar su conflicto con Holanda, firmándose ese mismo año un acuerdo en Münster, por el cual las siete Provincias Unidas (Holanda o Países Bajos) eran reconocidas como estado independiente.

Referencias:
http://www.laguia2000.com/espana/la-guerra-de-flandes